HUERTAS CASERAS 1RA PARTE


PLANEACION DEL HUERTO
 
alternativa A:
Cuando se dispone de un pedazo de terreno desde los 8 a 100 m^2, el huerto se implementara, bajo el sistema de camas altas o bancales profundos. la forma del terreno y su topografia no interesan de manera que su distribucion se condicionara a estas.
DISTRIBUCION DE HUERTO
 
el huerto se distribuira de la siguiente manera:
a) Cerca: Vale cualquier material que este a su alcance (ramas, carrizos, alambre, malla, etc.) Su objeto es proteger el huerto de las travesuras de los niños y de los daños que puedan causar los animales. Su altura no debe ir mas alla de 1.20 m.
b) Ubique la puerta en un lugar que ofrezca una mejor facilidad de acceso
c) Junto al cerco marque el espacio destinado ala media cama (60 cm de ancho), aqui se plantaran plantas medicinales, pequeñas plantas frutales, algunas flores y se dejaran un espacio para los almacigos
d) Elija un pequeño esapcio donde pueda construir su abonera para la obtencion de compost y/o un criadero de lombrices para la obtencion de humus
e) En el espacio interior señale los lugares donde iran las camas altas para sembrar las hortalizas. El ancho de la cama alta sera de 1.20 m y el largo del tamaño del terreno que se disponga, dejando entre estas caminos de 0.50 ,. La mejor posicion de las camas altas es de norte a sur, afin de que las plantas puedan tener sol durante todo el dia.
 
si el terreno disponible es en pendiente, las camas deben ir en contra de ella, formando miniterrazas, para evitar que el suelo se erosione
si elt erreno no reune las condiciones optimas, siguiendo estas instrucciones usted hara en su huerto las adecuaciones que considere convenientes.
 
 
PREAPRACION DE CAMA ALTA Y LA MEDIA CAMA
 
COMPOSICION DE LA CAMA
 
TRAZADO DE SURCOS EN LA CAMA ALTA

Un pensamiento en “HUERTAS CASERAS 1RA PARTE

  1. Un abrazo podemos darlo o recibirloEs importante lo que el contacto físico adecuado puede lograr en nuestra salud y bienestar. Y los abrazos auténticos son una de las mejoras formas de lograrlo. Dar y recibir abrazos es un ritual fácil y sencillo de realizar. Un abrazo debe ser una expresión amorosa y respetuosa hacia los demás, en la que nuestro interés está en expresarnos de forma honesta. Podemos darlo o podemos recibirlo y, en últimas, hacer las dos cosas al tiempo. Podemos darlo cuando nos llenamos de una emoción por algo que nos desborda de dicha y necesitamos así poder reciclarnos con otro, incluso hasta que nos contengan, como puede ser en el momento de gol de nuestro equipo preferido, o al recibir una excelente noticia, o al ganar una competencia… El caso es que estamos tan llenos de gozo, que queremos dar lo mejor de nosotros en ese instante y casi cualquier persona que lo reciba es adecuada. Así sabemos que somos portadores de una energía desbordada y darla nos hace bien. Lo mismo le sucederá a quien lo recibe. A veces, en estado de tristeza, desconsuelo, pérdida, o dolor emocional o físico, llenos de abatimiento y desolación, recibir un abrazo real y sentido es más reconfortante que una medicina, más sano que una copa de licor, y más ecológico y económico que cualquier gasto de energía. Los resultados pueden ser espectaculares. En este caso hay que estar dispuestos a dejarnos contener por el otro y a recibir lo que su ser nos proporciona, como su confianza, seguridad, fortaleza, protección y, por ende, sanación. Hay otro tipo de abrazo, es un momento de dar y recibir al mismo tiempo (en los anteriores también se logra, pero en este caso el resultado es mayor). Se trata de abrazarnos a nosotros mismos, o sea, cuando somos capaces de darnos (al tiempo que recibimos) confianza, protección, seguridad, fortaleza y sanación, generando una grandiosa y estable autovaloración de lo que somos y de lo que podemos lograr para salir adelante en lo que se nos presenta. Este singular estrategia se logra si somos capaces de integrar en el acto del abrazo todo el amor que poseemos, si no lo tenemos presente, podemos recrear el sentir, por ejemplo, con recuerdos de seres amados, y toda la calidez posible. Luego, con la mente dispuesta y las manos amorosas, nos consentimos y estrechamos con las manos cada parte de nuestro cuerpo, recordándole así lo importante, amada, respetada y valorada que es para nosotros. Al hacer esto, nuestro sistema de defensa reconoce de nuevo esta parte como propia, la valora como respetada y amada y no como un enemigo para atacar, como sucede con muchas.

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